Los motivos por los que más mujeres llegan a mi consulta, y cómo los abordo.
Cuando los días antes de la regla te cambian el cuerpo, el ánimo y la vida.
Unas pequeñas molestias antes de la regla son normales. Cuando la irritabilidad, la tristeza, la ansiedad, el dolor o el cansancio duran días y te desbordan a ti y a los tuyos, hablamos de SPM severo o de TDPM, y merece un estudio a fondo.
Además de la parte hormonal, busco lo que puede estar empeorándolo: inflamación, infecciones genitales de bajo grado, alteraciones de la microbiota, déficits nutricionales o estrés. El tratamiento se construye contigo, paso a paso.
Una enfermedad inflamatoria que tarda demasiado en diagnosticarse y que merece un abordaje completo.
Una regla que duele tanto que te obliga a parar no es normal. La endometriosis puede dar dolor menstrual, pélvico o en las relaciones, dificultad para quedarte embarazada y síntomas generales como cansancio, migraña o problemas digestivos.
El diagnóstico se basa en tu historia, la exploración y una ecografía experta, y a veces en una resonancia. El tratamiento combina control del dolor y de la inflamación, alimentación, tratamiento hormonal cuando conviene, fisioterapia y, si hace falta, cirugía con un equipo experto.
Reglas irregulares, exceso de andrógenos y un metabolismo que pide atención.
El SOP es el trastorno hormonal más frecuente en edad fértil. Puede dar reglas irregulares o ausentes, acné, exceso de vello, dificultad para ovular y resistencia a la insulina, y también afecta al ánimo.
Lo diagnostico con los criterios internacionales tras descartar otras causas. El abordaje empieza por la alimentación, el ejercicio y el sueño, y se completa con suplementos o fármacos según tus síntomas y tus planes de embarazo.
Los tumores benignos más frecuentes del útero: muchas veces solo hay que vigilarlos.
La mayoría de los miomas no dan síntomas. Cuando sí los dan (reglas abundantes, anemia, dolor o presión), hay que confirmar que son ellos los responsables y no otra causa que conviva con ellos, como la adenomiosis o los pólipos.
Además del tratamiento del mioma, reviso factores asociados como el déficit de vitamina D o el hierro, y te explico todas las opciones, de la vigilancia a la cirugía.
Una etapa para vivir con información y sin miedo, cuidando también tu salud íntima.
Sofocos, insomnio, cambios de ánimo, sequedad vaginal, escapes de orina o menos deseo: no todo es la menopausia, y lo que sí lo es tiene tratamiento.
Empiezo por los hábitos de vida y avanzo de forma escalonada: hidratantes y lubricantes, estrógenos locales, tratamiento hormonal cuando está indicado y es seguro para ti, y técnicas como el láser, el ácido hialurónico o la radiofrecuencia cuando hacen falta.
Un dolor que se queda meses en la pelvis nunca es normal y siempre merece un estudio.
Detrás puede haber endometriosis, inflamación crónica del cuello del útero o del endometrio, dolor miofascial del suelo pélvico, atrapamiento de nervios, cistitis intersticial o problemas digestivos, y a menudo varias causas a la vez.
Anotar cuándo aparece el dolor y cómo cambia con el ciclo ayuda mucho. El tratamiento es multidisciplinar y se adapta a lo que encontremos.
Picor, ardor y flujo que vuelven una y otra vez, a pesar de los tratamientos.
Muchas mujeres llevan meses o años de tratamientos sin encontrar solución. Lo primero es confirmar que es cándida (y de qué especie) con un estudio del microbioma y un cultivo con fungigrama, y descartar otras causas que se le parecen.
Después combino el tratamiento antifúngico adecuado con cambios en la higiene y en la alimentación, el cuidado de la microbiota intestinal y vaginal, y apoyo frente al estrés.
El dolor en las relaciones, la sequedad o la falta de deseo muchas veces tienen una causa física que se puede tratar.
La sexualidad es cuerpo y emoción a la vez. Infecciones de repetición, vulvodinia, vaginismo, inflamación del cuello del útero, dolor del suelo pélvico, endometriosis, liquen o la menopausia pueden estar detrás.
Una buena exploración ginecológica permite encontrar la causa y tratarla. Como sexóloga, te acompaño también en la parte emocional y de pareja, porque lo que no se habla no se soluciona.
Preparar tu cuerpo antes de buscar un embarazo.
Revisamos tu salud general y ginecológica, tomas ácido fólico desde antes de la concepción, comprobamos tu tiroides y tus vacunas, y hablamos de alimentación, de cómo evitar la toxoplasmosis y de reducir la exposición a tóxicos y disruptores endocrinos.
También busco lo que puede dificultar el embarazo: infecciones del tracto genital, miomas, pólipos, endometriosis o malformaciones del útero.
Alimentación, estilo de vida y entorno como base de cualquier tratamiento.
Muchas enfermedades crónicas comparten inflamación de bajo grado, estrés oxidativo y déficits nutricionales. Por eso la alimentación, el descanso, el movimiento y la gestión del estrés forman parte de todos mis planes.
También hablamos de cómo reducir tu exposición a pesticidas, plásticos y otros disruptores endocrinos en el día a día. Cuando conviene, añado suplementos concretos para lo que tu cuerpo necesita.