Impulsos electromagnéticos suaves para equilibrar el sistema nervioso autónomo, el que regula sin que te des cuenta el dolor, la vejiga y la respuesta al estrés.
Tu sistema neurovegetativo funciona como un centro de mando automático: el simpático te pone en alerta y el parasimpático te ayuda a reparar y descansar. Cuando uno de los dos domina durante meses, el cuerpo lo nota en forma de dolor pélvico, urgencia para orinar, tensión o cansancio.
La TNA aplica sobre la piel, con un dispositivo no invasivo, impulsos electromagnéticos breves parecidos a las señales del propio sistema nervioso, que se van adaptando a la respuesta de tu cuerpo para ayudar a reequilibrar el simpático y el parasimpático. No duele y se hace en consulta.
La utilizo como terapia complementaria, dentro de un plan integral, sobre todo en el dolor pélvico crónico, la vejiga hiperactiva y los síntomas que empeoran con el estrés.